Exhibiciones
Alejandro Sánchez
INSTANTÁNEA

Lo que la fotografía y/o la pintura hacen con la realidad exterior consiste esencialmente en dirigirla y encuadrarla hacia ella misma para realzar uno u otro de sus aspectos notables. En mi propuesta, la pintura se refiere a una realidad equivalente: la fotografía. Tomo lo esencial de una fotografía captada por otro, una noticia cualquiera sobre un acontecimiento o no-acontecimiento, e intento “reautentificar” esa imagen por medio de la pintura, convertir su significado en una característica original de su “estar pintado”. La importancia de las fotografías desde mi punto de vista, radica en su practicidad estética. Logro esa especie de sinceridad o de responsabilidad visual que pretendo con mis pinturas, disminuyendo al máximo el “desorden logístico” mediante la fotografía. En ese mismo sentido, gusto más de las fotografías de otras personas que de las que yo elaboro, porque tienen la inocencia de la que carecen las mías. Y además, porque revelan cierta desconfianza que yo considero necesaria para mantener alguna distancia frente al los temas.

Es en esa diferencia entre fotografía y pintura, y en los posibles vínculos multidireccionales que puedan establecerse entre la “realidad”, sus imágenes, las imágenes de dichas imágenes y la otra “realidad” inaugurada por éstas, que radican los puntos centrales de mi propuesta. Se trata de una reflexión muy sincera en torno a la validez de la imagen por la imagen, como configuradora de sentidos no necesariamente narrativos, anecdóticos o filosóficos, sino más bien de reconocimiento y familiaridad. Por lo cual no suelo apelar a un espectador entrenado, sino simplemente a un espectador atento.

Por tal motivo, empleo imágenes que son creadas para fines específicos y que además no fueron concebidas, inicialmente, para generar otras ideas ajenas a las de su contexto inicial. Siendo consciente que al momento de apropiarme de cualquier imagen, ésta es susceptible a las alteraciones que yo elabore, mi interés inicial es el de conservar su carga narrativa original, sin dotarla, al menos aparentemente, de cualquier otra metáfora narrativa o ilustrativa. De esta forma, evito generar en el espectador un sinsabor interpretativo o la desazón de no entender lo que presumiblemente debería entender. Así, pretendo que la persona que se acerque a mis pinturas intente entender lo que ya está visualmente explicado, pero también busco que si por la falta de familiaridad con la imagen le sea difícil estructurar una idea racional de lo que está mirando, tal vez acuda a su afectividad o a una especie de imaginario colectivo que lo conduzca a otro camino, o que simplemente dirija su mirada a otro lado.

Del 12 de Marzo al 18 de Abril de 2009. Entrada libre