Exhibiciones
Santiago Lourido
A fuegoeselva
Por: Santiago Lourido

A fuegoeselva es el hecho de entablar una relación con un entorno exuberante y básico, donde confluyen muchos factores, icluyendo el hombre.

“Es cuando la sabiduría natural me utiliza como mediador para plasmarse, que cojo conciencia de ser solo el facilitador y testigo presencial de la creación de una piel, una epidermis viva que es testimonio real de este entorno.”

Cuando me refiero a mi mismo como mediador (médium) no quiero decir que no tengo una participación directa en el proceso. Para mi el mediador tiene que tener conocimiento y entendimiento para poder ser el vocero. Para poder interpretar, si dejar de ser solo el testigo presencial de un encuentro indescriptible, es necesario tener bases para entender ambos lados, hay que poder unir los lazos para que la información sea trasmitida con la mayor fidelidad (si es que es posible).

Buscando formas para entablar una relación con un medio natural, que de alguna manera refleje a la vez lo mas básico y exuberante tanto en lo físico como lo emocional, decidid volver al San Juan, arteria vital que baña y divide el Choco y el Valle del Cauca llagando al Océano Pacifico; lugar por el que siento gran afinidad y por el cual siempre he tenido una mirada inquisitiva a nivel de búsqueda interior. Ese es el rió que empuja el Océano y horas después se devuelve, teniendo el cielo y la selva como testigos. Es donde la naturaleza impone su ley, el hombre se adapta y con su fuego bendice a esta misma.

Fui en búsqueda de los Waunan, comunidad indígena ubicada en el rió medio, ahí donde solo hay selva y rió. Esta comunidad se conoce por sus hermosas artesanías hechas con palma de Wuerregue teñidas con tintes naturales. Los indígenas del pacifico son pobladores ancestrales de estas tierras, son los que de tiempo atrás tenían una relación coherente y de respeto con este entorno de cual extraían y recolectaban los recursos para su auto-subsistencia.

Estos son los mismos que hasta hace poco estaban diseminados por todos los afluentes viviendo en armonía con su medio; estos, que ahora, por causa de la violencia armada y la de la política de olvido estatal están destinados no solo al desplazamiento de sus tierras sino al de su forma de vida.

Me emocioné cuando comprobé que los indígenas aun eran poseedores de muchos de los secretos de esta jungla de rió, que todavía se sentían descendientes de nuestro nativo pre-hispánico; en sus tejidos y teñidos de palma de werregue evidencie rasgos claros de esa transmisión de información ancestral. Esa información que empezaron a desarrollar nuestros antepasados por medio del sistema, aun vigente, de prueba y error, tal como lo hace la propia naturaleza.

Gracias a la evolución de la relación del nativo y su medio podemos evidenciar hoy, en el arte de nuestros antepasados, el desarrollo de colorantes vegetal y tinturas hechas o extraídas de arcillas con fuertes oxidaciones de hierro, cobre y otros metales. Se aprecian también las técnicas de fijación donde se utilizaban diferentes resinas naturales, ceniza y con mayor frecuencia fuego directo. Algunos de estos colorantes de materias básicas han llegado hacer tan maravillosos que lograron sobrevivir intactos durante centurias y tal vez milenios enterrados muchas veces en suelos húmedos y con presión constante de sepulturas de 25m o mas de profundidad. Estos colores han desafiado el tiempo y condiciones muy desfavorables. Estas evidencias físicas muestran un alto grado de entendimiento y de relación elevada entre el indígena y el medio ambiente.

Por eso son los wuanan con los cuales empecé a entablar una relación con este medio; me serví de sus técnicas para obtener diferentes maneras de pigmentar; Observe su calma necesaria en esta exuberancia de la cual éramos solo una parte; Sentí la sabiduría de la resignación de ser solo parte de un entendimiento superior (el entorno que nos rodea). Entonces no era yo, era esa sabiduría superior que te lo permitía o no, hiciese lo que hiciese estaba supeditado, ¿entonces porque no ser solo el vocero de su grandeza? Es a mí parecer lo más sincero. Utilizando esa experiencia, esas técnicas, procurando ese mismo sentimiento de respeto al entablar esta relación empecé a poner estas pieles en circunstancias que de alguna manera eran inevitables, con el único fin de ser el facilitador de un encuentro entre el tiempo y el espacio físico, evidenciado y plasmado en estas pieles.

Las pieles en principio son lonas de fibra natural, esta es la base en la cual el entorno va dejando su marca, esta es la base que va siendo trasformada, que va ganando su propia vida. Estas lonas son pieles que vieron la luz bajo la influencia de un incalculable número de coincidencias que determinan su esencia. La huella, la evidencia, la piel, evidencia viva de este inexpugnable, extremo y básico entorno natural. Es la piel que se ablanda con el fuego y se tiñe con la savia, que se mancha con la tierra y se arruga con el sol.

Son también las hojas del monte secándose al sol y al viento; es la información de la tradición que el indio le enseño al negro; es la evolución de los conceptos por medio de la profundización en los diferentes entornos; es el diario de la relación entre el mediador y el medio. Es el espíritu que se manifiesta como manchas, son las sendas que se sienten en sus arrugas, es la radiografía que descubre su esencia.

Estas pieles suspendidas son objetos, capas, epidermis viva que en conjunto proponen un espacio donde se recrea el espíritu del origen de las mismas.

Del 20 de Junio al 3 de Julio de 2007. Entrada libre